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Sobre NRO

Quiénes somos y qué hacemos

El Network for Reproductive Options se creó en Julio de 2002 cuando la única clínica independiente que practicaba abortos en la mitad sur de Oregón cerró de manera repentina. Su cierre fue una gran pérdida, ya que abarcaba una región bastante amplia. Fueron muchos los que se unieron, protestaron, iniciaron debates y proveyeron información en actos comunitarios. NRO nació de esa lucha por facilitar el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo.

“La libertad reproductiva
es una cuestión
de justicia social y
no una elección individual”.

Rápidamente se creó una línea de atención telefónica Hotline para responder a las preguntas de las mujeres sobre su salud reproductiva y a cuestiones relacionadas con el aborto, y se estableció el fondo WIN (Women In Need) para ofrecer asistencia financiera para la realización del aborto y gastos relacionados.  NRO ofrece actualmente asistencia en zonas urbanas y rurales por todo el territorio de Oregón y en algunos casos excepcionales, en las áreas cercanas de Idaho y Washington. También ofrecemos otros servicios, incluyendo programas educativos, con el fin de fomentar la salud reproductiva.

NRO es miembro de NNAF (National Network of Abortion Funds) [sitio en inglés] que abarca al país entero ofreciendo un marco y un sistema de apoyo a pequeños grupos como nosotros y participando en políticas de acceso al aborto. Al igual que otros fondos similares a NRO, ayudamos a mujeres y adolescentes a contactar con profesionales con cualificación médica con cualificación médica que proveen un ambiente seguro y digno para practicar abortos. Desde 2002, NRO ha podido ofrecer asistencia financiera superior a $300,000 a más de 1,500 mujeres y adolescentes.

Una pequeña junta de Coordinadores dirige NRO, pero invitamos a aquellos residentes de Oregón que apoyen nuestra acción y si desean colaborar con nosotros que lo hagan.

¿Por Qué Lo Hacemos? .... Por Justicia Reproductiva

Lo hacemos porque creemos que el derecho de la mujer a tomar sus propias decisiones acerca de la reproducción es una garantía fundamental de su integridad como ser humano. Para poder vivir vidas saludables y ejercer plenamente sus derechos como miembros de una comunidad y como individuos, las mujeres y adolescentes necesitan la libertad de elección y los recursos para entender su sexualidad, fomentar la salud reproductiva y tomar decisiones meditadas sobre su maternidad.

Somos conscientes de que sin un acceso fácil al aborto poco importa el hecho de que sea legal, porque miles de mujeres y adolescentes no podrán encontrar, acceder o pagar por los servicios que necesitan para interrumpir voluntariamente su embarazo. Somos conscientes también, de que no hay un método anticonceptivo que sea al mismo tiempo 100% efectivo y 100% seguro y sano. Desafortunadamente, en muchas ocasiones y bajo presión del propio compañero sentimental, se practica el sexo no seguro.

“Somos conscientes
de que sin un
acceso fácil al aborto
poco importa el hecho
de que sea ‘legal’ “

El movimiento anti-aborto ha creado muchas barreras peligrosas que frenan el acceso al aborto y esas barreras afectan primordialmente a mujeres de bajos recursos, mujeres jóvenes y mujeres del entorno rural. Estamos de acuerdo con la profesora de derecho Dorothy Roberts cuando señala que “la libertad reproductiva es una cuestión de justicia social y no una elección individual”.

A lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres han aceptado la necesidad del aborto. Las mujeres siempre han considerado cuidadosamente las condiciones que rodean a los embarazos no planificados, estimando las posibilidades para cada vida en potencia: ¿Será una vida fuerte, con potencial de alegría, salud, madurez y utilidad? Algunas mujeres piensan en las posibilidades de llevar a cabo un embarazo como inseguras, desafortunadas o incluso trágicas. Tales decisiones se toman siempre come si se pusieran en una balanza, sopesando la vida en potencia y la capacidad de la madre de cuidar de ésta.

En EEUU sin embargo, hemos vivido cuatro décadas en las que las opiniones y sentimientos acerca del aborto han sido forzosamente moldeadas por movimientos anti-abortistas. Su éxito se debe a que han ido alterando nuestra conciencia nacional, sembrando miedo y vergüenza de forma transversal a las capas sociales, a las razas, etnicidades, regiones, género e identidades sexuales. De una nación en la que el 70% de los ciudadanos apoyó el acceso al aborto y aceptó con alivio la decisión Roe en 1973, hemos pasado a una nación en la que más del 90% de los condados no disponen de servicios de acceso al aborto y en muchos de los condados en los que sí disponen de ellos, éstos se encuentran en una situación comprometida o son difíciles de encontrar o de usar.

Cuando el aborto es una decisión personal y privada (no sujeta a la ley), las respuestas ante ella son muy distintas de las que venimos observando últimamente en Estados Unidos.  El aborto no es fácil, pero siempre tenemos que decir abiertamente que muchas lo viven como un regalo: un alivio, una cesión, una forma de libertad, una alegría. Las mujeres, la mayoría de ellas madres, lo han tomado como una bendición.